Esta semana me he enterado del despido injustificado de uno de mis profesores en la universidad (por respeto a él omitiré su nombre así como también de los demás actores en éste desafortunado evento).
Soy estudiante de último año de Ingeniería en Sistemas Computacionales, nunca ha sido una carrera sencilla, y mucho menos cuando te ves obligado a abandonar tu casa y emprender un viaje a otra ciudad, con lugares nuevos, personas nuevas y prácticamente una vida nueva.
Mi primera clase fue precisamente con el profesor en cuestión, un maestro muy amable, ameno y con un sentido muy recto de la educación superior, a lo largo de 5 años de carrera jamás tuve un problema con él, mantuvimos una relación de respeto y hasta cierto punto de amistad. Comprenderán mi total desconcierto al enterarme de su aparente suspensión y destitución por prácticas de "bullying" entre sus alumnos (cuyos nombres también omitiré).
Estos alumnos aseguran que el profesor no está capacitado adecuadamente para impartir clases dentro de la universidad, haciéndose valer de un video (muy posiblemente esté sacado de contexto) grabado durante una sesión de clases, al llegar dicho material a manos del director ordenó tomar medidas en el asunto.
Pero creo aquí el mayor problema es diferenciar el bullying a una medida disciplinaria, los estudiantes de hoy en día creen que todo en esta vida es fácil o simplemente piensan que el profesor los presiona para molestarlos, si todo fuera sencillo cualquier pendejo lo haría...
¿Creen que la vida no será dura allá afuera? En la universidad todavía tenemos oportunidad de equivocarnos, reprobamos y presentamos un examen regulatorio o extraordinario, santo remedio. Pero en un trabajo real donde dependen de nosotros cientos de personas no podemos darnos el lujo de equivocarnos, si eso ocurre nos despiden, para eso no existe segunda oportunidad.
Lo que más me molesta es que las próximas generaciones se perderán la invaluable formación de éste maestro que -a mi criterio- fue parte fundamental para que yo entendiera el significado del esfuerzo, y que la palabra "fácil" no existe en la vida. Gracias a un grupo de retrasados que querían su 70 en la boleta se perdió a un importante elemento dentro de mi escuela, déjenme decirles algo: A la vida le vale verga su 70.
Esta pequeña experiencia tiene el único propósito de hacernos pensar un poquito más cuando queremos juzgar a un maestro solo porque su materia es difícil. ¿No será que en realidad tratan de enseñarnos cómo es el mundo real?
0 comentarios:
Publicar un comentario